25 Oct 2017

Reseña Histórica

Comando Aéreo de Transporte Militar “Brigadier General Honorario Camilo Daza Álvarez”.

El 3 de septiembre de 1932 se dio inicio al Servicio de Transporte Militar en Colombia, cuando un Junkers F-13 transportó, por primera vez, hacia el sur del territorio nacional, al coronel Luis Acevedo y su comitiva, quien se desempeñaba como director general de la aviación en el país. Aunque la infraestructura del transporte aéreo militar no estaba conformada aún, esa misión se cumplió durante el conflicto con Perú en forma rudimentaria pero eficaz, con aeronaves como los Junker W-34, Ju-52, y los Cóndor BT-32.

Doce años más tarde, con el Decreto No. 2321, se consolidó el servicio de “Escuadrón 101 de Transporte” en la Base Aérea de Madrid, Cundinamarca, dependiente operativamente del Comando de la Fuerza Aérea. Este Escuadrón estaba dotado con W-34, Ju-52, BT-32, C-60 y Sky Train C-47, pero obtuvo su verdadero auge como cuna del transporte militar, durante los sucesos del 9 de abril de 1948, donde se estableció un puente aéreo para transportar tropas provenientes de diferentes partes del país hacia la capital.

En 1954 se creó un “Escuadrón de Enlace” que operaba por orden directa del Presidente de la República, en ese entonces, general Gustavo Rojas Pinilla y ubicado en el Aeropuerto de Techo. Los buenos resultados condujeron a crear el Grupo de Transporte Aéreo Militar, el cual alcanzó la categoría de Base de Transportes en 1959. Para entonces, finalizaba la construcción del Aeropuerto Internacional El Dorado, de modo que el comando de la Fuerza Aérea Colombiana ordenó el traslado de la Unidad a dicho lugar, haciendo uso de las instalaciones del aeropuerto, mientras se terminaba la construcción de la base, la cual finalizó el 28 de mayo de 1963.

Por Directiva FAC No. 4429 del 8 de julio del mismo año, se dispuso que la base adquiriera la condición de Unidad Operativa y de Apoyo Logístico, iniciando operaciones el 25 de octubre de ese año.

En 1968 llegaron los dos primeros aviones Hércules C-130B, FAC-1001 y 1002. Estos aviones, diseñados para misiones netamente de transporte de tropa y material de guerra, permitieron el aterrizaje en pistas cortas y sin pavimentar, exigencias que se acercaban en la época a las necesidades de la Fuerza Aérea Colombiana.

En 1964, mediante Decreto N°798, se consolidó el Escuadrón de Reconocimiento, al contar con una flotilla de aviones RT-33, RB-26 y RC-45, los cuales fueron saliendo de servicio periódicamente.

En 1977, el Comando Aéreo de Transporte Militar fue bautizado con el nombre del pionero de la aviación colombiana, Brigadier General Honorario “Camilo Daza Álvarez”.

En 1983, llegó a la base aérea el Boeing Stratolifter C-135 modelo B-707 en versión comercial, el cual incrementó la capacidad de transporte aéreo de la Unidad. En 1990 se modificó para que pudiera desempeñarse como avión cisterna y así abastecer de combustible en vuelo a los aviones de combate
M-5, C-7 y A-37.

Con el fin de ampliar la capacidad de transporte de tropa y de carga en apoyo a las fuerzas de superficie en su lucha contra la subversión y el narcotráfico, la Fuerza Aérea adquirió nuevos aviones C-130 Hércules que han permitido apoyar, no sólo misiones de orden público, sino también de asistencia humanitaria; como el terremoto de Popayán, el bloqueo de la vía al Llano en octubre de 1991, que aisló la zona del resto del país y el terremoto de Armenia, en donde se transportaron cerca de 1.338 damnificados y se entregaron 411 toneladas en ayuda humanitaria donada por organizaciones gubernamentales nacionales e internacionales.

Entre 1990 y 1991, se recibieron del Gobierno de Estados Unidos, seis aviones C-130B para apoyar las operaciones tendientes a combatir el narcotráfico y la guerrilla, lo cual permitió la rápida movilización hacia los teatros tácticos de operación y aumentar las probabilidades de éxito, volando al año un total de 6054:00 horas en total, y de transportar alrededor de 91.060 pasajeros y 8.101.200 kilos de carga.

A finales de 1996, sucedió el desafortunado episodio del embarque de droga en uno de los aviones de la Fuerza Aérea, un episodio que empañó la imagen institucional, pero que permitió la instauración de nuevas medidas de seguridad y control dentro de la Unidad para evitar la repetición de sucesos similares.

En 1996 comenzaron a gestarse grandes avances en el área de la infraestructura del Comando Aéreo de Transporte Militar, la calle estrecha que dificultaba el ingreso y salida de vehículos con destino al despacho, fue sustituida por una doble calzada y un túnel de acceso que permite el tránsito de vehículos por debajo de la rampa de acceso a la pista N°2 del Aeropuerto Internacional El Dorado. Además, se aumentó la capacidad del parqueadero de la Unidad, pasando de 120 vehículos a 260, aproximadamente.

La ampliación de la Unidad implicó también el mejoramiento de la seguridad de la misma; se instaló la malla perimetral que rodea actualmente a Catam, pues anteriormente estaba cercada por alambre de púas. Se adquirió una planta eléctrica de apoyo a la Unidad y los ductos subterráneos fueron dotados con cables de fibra óptica y energía para la posterior instalación de cámaras que ampliaron la seguridad de la Base y la provisión de energía alterna en caso de falla del suministro principal.

Se ampliaron las barracas al construir nuevos alojamientos, tanto para oficiales y suboficiales solteros, como apartamentos y casas fiscales para las familias de los militares casados, y se modernizaron las instalaciones de los soldados. Así mismo, se mejoraron las instalaciones del Museo Aeroespacial, único en su género en América Latina, pues se conservan allí aviones como el Junkers 52, Texan AT-6, Lodestar C-60, Kansan AT-11, Thunderbolt P-47, Mentor T-34, Silver T-33, Skymaster C-54, Invader B-26, Shooting Star F-28, Sabre F-86, Mescalero T-41, Tweet T-37, Bronco OV-10, Kaydet PT-17, Skytrain C-47, Dragon Fly A-37, Merlin C-26 y Hércules C-130 y helicópteros como los Eaver L-20 (U6-A), Raven OH-12, Iraquois UH-1B.

El museo ha permitido dar a conocer al público parte de la historia institucional, conocer aviones que han estado en servicio a lo largo de los 85 años de historia de la Fuerza Aérea Colombiana y establecer un lazo más estrecho entre la comunidad y la Fuerza Aérea.

La rampa internacional hace parte de las construcciones que se realizaron para mejorar la Unidad, y fue fabricada con losas de concreto de hasta 50 o 60 centímetros de grosor, para soportar el peso de las aeronaves que la transitarían posteriormente. Además, se logró una óptima iluminación al instalar postes de la luz de mayor capacidad.

En julio de 1999, con la colaboración de la Aeronáutica Civil, se inauguró el nuevo despacho de Catam y su respectiva plataforma, en la cual se encuentra la nueva sala VIP 1 Presidencial.

Esta fue la modernización de instalaciones más importante de los últimos años del Comando Aéreo de Transporte Militar, permitiendo el mejoramiento de las operaciones, al contar con una plataforma más amplia y un despacho más moderno y con mejores características.

A partir de febrero de 2003, la Base está encargada de realizar misiones operacionales de transporte aeromédico, gracias a la adecuación de un avión Caza Nurtanio CN-235 con camillas, lo cual permite la evacuación de un gran número de pacientes.

Con el surgimiento de operaciones aéreas con visores nocturnos desde el año 2003, el Comando Aéreo de Transporte Militar adquirió la capacidad de operación NVG en los equipos Hércules C-130 y Nurtanio CN-235, con el fin de aumentar la operatividad y capacidad de apoyo a la Fuerzas de superficie, mediante el cumplimiento de misiones de transporte, paracaidismo y evacuación aeromédica en pistas no preparadas y sin iluminación.

De esta forma la Fuerza Aérea aumentó su capacidad de operación en un 100%, pues se realizan apoyos de todo tipo las 24 horas del día.